dilluns, 19 de maig del 2014

La hipocresía de la vieja Europa (imágenes fuertes)

Hasta mediados del 2013, en Polonia los nacionalistas ucranios y su líder, Stepán Bandera, el dirigente de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), eran la personificación del Mal. Stepan Bandera dirigió la limpieza étnica realizada durante el verano y otoño de 1943 en plena Segunda Guerra Mundial, bajo la ocupación nazi, cuando el colaboracionista Ejército Insurgente Ucraniano masacró a más de 60 mil polacos solo en Volinia, y se estima que en toda Ucrania un total de víctimas polacas entre 100 y 500 mil. Aparte de los polacos, los colonizadores checos también desaparecieron, junto a rusos y judíos asesinados de formas tan crueles que cuesta creer que esto ocurriera en pleno siglo XX.  
Monumento en Polonia a niños víctimas del UPA
Polonia, nunca olvidó estos hechos, pero ya a finales del 2013, el líder del partido polaco Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, quien demonizaba a Ucrania y exigía declarar la masacre de polacos étnicos en Volinia como un acto de genocidio y a Bandera, que la ordenó, como un criminal, compartió tribuna y micrófono, en la plaza Maidán de Kiev, con Oleg Tiagnibok el presidente del nacionalista partido Libertad, de Ucrania, que elogiaba a Bandera y a los combatientes de OUN–UPA como héroes.
Esta actitud y  comportamiento de Kaczynski ensalzando a (Svoboda/Pravy Sektor) como luchadores de la libertad, sigue los mismos pasos que la del resto de países europeos que, siguiendo los dictados de EE.UU., y aún en contra de sus propios intereses nacionales, apoyan este movimiento en Ucrania y estrechan el cerco sobre Rusia para inclinar la balanza geopolítica del lado del tío Sam. Es llamativo que Francia, y sobre todo Alemania, con un pasado que intenta olvidar ligado al nazismo no sea reticente a fomentar la implantación en territorio europeo del germen nacionalsocialista. Y lo que más llama la atención es el grado de sumisión hacia Estados Unidos que impulsa a países como Polonia o Israel(*) a colaborar para implantar regímenes cuyos líderes se enorgullecen de los genocidios que infligieron sobre estos últimos países.
Recientemente hemos conocido a través del semanario polaco Nie un testimonio impactante sobre el entrenamiento de los elementos más violentos del EuroMaidan. En septiembre de 2013 el ministro polaco de Relaciones Exteriores, Radoslaw Sikorski, invitó a 86 miembros de Pravy Sector a viajar a Polonia en el marco de un programa de cooperación inter-universitaria. Pero los invitados no eran estudiantes y no fueron a la universidad técnica de Praga, como decía en el programa oficial, sino al centro de entrenamiento de la policía de Legionowo, a una hora de carretera de la capital polaca. Allí pasaron 4 semanas de entrenamiento intensivo en manejo de multitudes, reconocimiento de personas, tácticas de combate, técnicas de mando, comportamiento en situaciones de crisis, protección contra gases utilizados por las fuerzas del orden y, fundamentalmente, clases de tiro que incluyeron el uso de fusiles de francotirador. Este entrenamiento se realizó en septiembre de 2013 y las protestas de la plaza Maidan empezaron en Noviembre. El semanario subraya la existencia de fotos que demuestran la realización de este entrenamiento. En ellas puede verse a los ucranianos con uniformes nazis junto a sus instructores polacos vestidos de paisano.

Así, estos neonazis ultranacionalistas que no escondían su pasado colaboracionista con Hitler, la participación en numerosos pogromos, ni el antisemitismo presente, ya no generaban rechazo ni en Varsovia, ni en Bruselas, cuando apenas en 2.010, precisamente por esto, el Europarlamento a petición de Polonia, condenó a Ucrania por declarar a Bandera –que acabó asesinado por la KGB en Múnich – “héroe nacional”.

He aquí las gestas del OUN y lo que ha olvidado Polonia, Israel y el resto del mundo
En 1942 los elementos locales del OUN empezaron a atacar a la población polaca, en un esfuerzo por “limpiar” Volinia. En febrero de 1943, fue atacado Parosle y 173 polacos asesinados. En abril atacan el asentamiento de Janowa Dolina, matando a 600 personas y quemando todo el pueblo. En tres días, desde el 11 de julio, ocurren una serie de masacres cometidas por las unidades del UPA que marchan de pueblo en pueblo asesinando a civiles polacos.

El día del 11 de julio de 1943, rodean y atacan pueblos polacos y asentamientos en tres distritos: Kowel, Horochow y Wlodzimierz Wolynski. Los polacos no tienen posibilidad de escape. Los ucranianos usaron todo tipo de armamento, hachas, sierras, cuchillos, martillos, etc. 
Después de las masacres, todos los pueblos polacos fueron quemados hasta los cimientos. De acuerdo con los pocos que sobrevivieron, toda la acción fue cuidadosamente preparada, y pocos días antes de las masacres hubo varias reuniones en los pueblos ucranianos, en los que el UPA le decía a los pobladores que la matanza de polacos era necesaria. En julio, en Gurow de 480 habitantes sólo 70 sobrevivieron. En el asentamiento de Orzeszyn el UPA asesinó a 270 de los 340 polacos. En el pueblo de Sadowa, de 600 polacos solo sobrevivieron 20. En Zagaje solo sobrevivieron unos pocos de los 350 polacos. En septiembre, en el pueblo de Wola Ostrowiecka fueron asesinadas 529 personas, incluyendo 220 niños de menos de 14 años, y en Ostrowki asesinaron a 438, incluyendo a 246 niños.

Norman Davies en “No una Simple Victoria" da una corta pero impactante descripción de las masacres:
"Los judíos de la región habían sido asesinados por los Nazis. Por lo que la ira del UPA cayó sobre los indefensos polacos (...) Los pueblos fueron quemados. Los sacerdotes católicos romanos fueron despedazados o crucificados. Las iglesias quemadas con todos sus fieles. Las granjas aisladas fueron atacadas por bandas que portaban tridentes y cuchillos de cocina. Se cortaron muchas gargantas. Mujeres preñadas pasadas por la bayoneta. Niños que fueron cortados por la mitad. Hombres emboscados en los campos y trasladados. Los autores no podían determinar el futuro de la provincia, pero como mínimo, podían determinar que el futuro de la provincia sería sin polacos. Mataron a entre doscientos mil y medio millón”.
En julio de 1943, los ucranianos atacaron 167 pueblos y aldeas. A mediados de 1943 el conflicto se expandió a la vecina provincia de Galitzia, donde la presencia polaca era mayor. Se estima que entre 10 y 12 mil polacos fueron asesinados en Galitzia.
Pero el odio y el genocidio no sólo se aplicó a los polacos, rusos y checos. Mientras se elaboraban los planes de la “Operación Barbarroja” de invasión a la Unión Soviética, Hitler había decretado que todos los comisarios del Partido Comunista Soviético que fueran capturados se les ejecutara inmediatamente. La razón de esto es que se pensaba que la mayoría eran judíos unidos al poder de Moscú, con lo cual, si se les eliminaba, la Unión Soviética se vendría abajo. La misma directriz se aplicaría para la población civil hebrea.
Pero fue el Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, y su segundo, Reinhard Heydrich quienes tuvieron la idea que consistía en azuzar a las masas de los países ocupados a sabiendas de su antisemitismo para lanzarla a cometer matanzas contra los judíos. Esta última fue un éxito para las SS, ya que se ahorraron un gran trabajo al lograr que ucranianos, rusos y bálticos asesinaran por cuenta propia a millares de judíos. En estas masacres también fue uno de los principales movimientos nativos el de la OUN de Stepan Bandera.
los judios son ahorcados colectivamente
Una de las primeras acciones del OUN fue un progrom antisemita en Tarnopol, localidad de Galitzia Oriental. El 24 de Junio de 1944 fueron casa por casa buscando judíos y ejecutándolos. Al mismo tiempo tuvo lugar el Progrom de Brzezany en la misma Galitzia Oriental, linchando a los judíos públicamente a golpes. La mayoría de hebreos murieron ahogados en el Río Zlota Lipa y otros perecieron desangrados al ser obligados a pasar entre dos filas de ucranianos armados con palos de escoba provistos de clavos puntiagudos.
En Lvov se realizaron dos progroms. En el primero murieron apaleados cerca de 4.000 judíos y en el segundo mataron masivamente a 5.000 judíos, 2.000 de ellos en el Estadio Municipal, hecho conocido como los “Días de Petlura”, pues estos actos fueron para rememorar a Simón Petlura, el líder ucraniano que había combatido a los comunistas en la Guerra Polaco-Soviética (1919-1920).

Estas son las gestas del “héroe nacional” Stepan Bandera y su movimiento. El golpe de estado ha situado en el gobierno ucraniano a neonazis cuyos líderes se enorgullecen de todos estos genocidios y que son igual de
desalmados y sanguinarios que los de aquel entonces. Un ejemplo lo tenemos en la masacre cometida en la Casa de los Sindicatos de Odessa, donde golpearon y torturaron antes de quemar en vida a sus ocupantes y violaron a las mujeres. 

La mujer embarazada estrangulada con el cable de teléfono es terrible y nos muestra que estos salvajes no tienen
ningún límite moral. Esto es lo que ha fomentado EEUU y ha apoyado la hipocresía y servilismo de la vieja Europa. Polonia e Israel, contra toda cordura, también les ha prestado su apoyo.
¿Estarán fomentando el germen en Europa de algo que acaben lamentando? 











(*) Según el sitio web israelí alyaexpress-news.com, un grupo de 35 combatientes armados y encapuchados estuvieron presentes en la plaza Maidan, estando encabezados por 4 ex oficiales de las fuerzas armadas de Israel que portan la kipá bajo sus cascos. El mismo sitio web afirma que estos ex oficiales israelíes, que hoy viven en Ucrania, participaron en los incidentes de la plaza Maidan junto a los elementos del Partido de la Libertad (Svoboda), a pesar de la reputación de antisemitismo violento de esa organización. Además, el grupo parece haber garantizado, con la cooperación de la embajada israelí, el traslado de 17 manifestantes que fueron heridos a Israel para recibir atención médica.


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